viernes, 1 de abril de 2011

Realidades Paralelas

Edurne era una chica de diecisiete años que vivía en Madrid. Era una chica feliz que no tenía problemas.

Cada lunes y viernes se iba a correr para mantenerse en forma y encima tenía tiempo para sacar las mejores notas de su clase. A Edurne todo le iba bien. Sus padres pensaban que era una niña ejemplar.

Su único problema era y había sido desde siempre su hermano: Ramón.

Ramón tenía 24 años y vivía con sus padres. Estudiaba en la Universidad de Madrid y también sacaba buenas notas. Parecía un chico normal.

Los fines de semana Ramón se quedaba en casa, su habitación estaba justo al lado de la de su hermana. No era buen chico. No paraba de molestar a su hermana.

Un día Edurne estaba en su habitación acabando de hacer los deberes de Literatura cuando Ramón entró en su habitación cerrando la puerta tras de sí.

- Hola Edurne – Ramón se acercó al oído de su hermana, apartándole su sedoso pelo.

- Déjame Ramón, tengo que estudiar – Edurne se levantó de la silla y se apartó de Ramón quedando acorralada al lado de la ventana.

En un intento de huída por salir de la habitación, Ramón hizo caer a su hermana al suelo, dándose un gran golpe.

Ramón se sentó encima de Edurne y le cogió las muñecas con fuerza. Se inclinó ligeramente para oler el perfume que llevaba su hermana, la empezó a besar ligeramente por el cuello hasta llegar a las orejas. Edurne lloraba mientras su hermano le acariciaba los pechos. Le levantó suavemente la camiseta roja que llevaba Edurne, le desabrochó los pantalones.

- ¡Basta! Suéltame – los chillidos de Edurne se oían desde abajo, así que Ramón tuvo que parar.

- Te vas a acordar siempre de mi, Edurne.

Salió de la habitación y Edurne quedó sola en un rincón, echándose a llorar hasta no poder más.

Reportaje

La dominación de los pueblos colonizados.

Los territorios colonizados sufrieron un impacto profundo que cambió la manera de vivir de los pueblos indios.

Desde una estructura social los nuevos ritmos de trabajo desorganizaron la vida trivial y el antigua sistema de jerarquías sociales. Igualmente, se separaron unidades éticas o se juntaron artificialmente, de manera que se rompieron etnias i se forzó la convivencia de grupos tradicionalmente enfrentados.

Finalmente, los europeos utilizaron determinados grupos indios para reclutar su ejército y formar un cuerpo de funcionarios, y favorecieron unas élites determinadas a cambio de su fidelidad.

En el ámbito cultural las costumbres autóctonas, de tradición oral y sin elaboraciones teóricas, no ofrecieron resistencia al impacto de la cultura occidental, que los hizo perder parte de su identidad y perturbó sus creencias y sus tradiciones. La difusión de la enseñanza contribuyó a la extensión de las lenguas, las creencias y las formas de vida europeas, mientras que las misiones se encargaron de difundir el cristianismo.

Para los europeos la colonización significaba lo mismo que civilización. El argumento humanitario estaba en boca de todos y se defendía en la mayoría de ciudades. La construcción de ferrocarriles, carreteras… comportó una inversión elevada, que generó beneficios, gracias sobretodo a la explotación de los indios.

La agricultura de la plantación posibilitó la llegada de nuevos productos a España como ahora el te o el café a un precio bao.

No obstante, la explotación colonial no benefició a todos por igual.

Los indios ya tenían su propia cultura y sus propias creencias, ya tenían su civilización. Los españoles que llegaron en busca de oro y beneficios económicos conquistaron el Nuevo Mundo con la excusa de que necesitaban una educación, ser civilizados.

Si mi personaje saliera del libro

"Parece mentira que no sepa dónde estoy. Estoy demasiado confundida. Por dios… que dolor de cabeza tengo. No sé dónde me encuentro. Es un sitio muy raro. Se oye el mar, estoy en una playa.

Que precioso el mar, nunca había visto el mar tan de cerca. Tiene un aroma especial.

Estoy en Sevilla, pero esto no se parece nada a la Sevilla que yo conozco. La gente me mira de una forma muy extraña por la calle. La señora que está dentro de un cristal no se mueve. Visten de una forma muy extraña.

Me parece que estoy loca, completamente loca. Calma Mariana no te pongas nerviosa. No mires a los ojos a nadie. Uf, me ha mirado, el chico moreno me ha mirado. Debo caminar, este sitio no es normal. A lo mejor estoy en el cielo. La inquisición. El fin del mundo. Eso es, ha llegado el fin del mundo y estoy en el cielo. No es posible esto más que el cielo parece el infierno. C-I-U-D-A-D de Sevilla. Estoy en una ciudad.
Todo esto es muy feo. No me gusta. Necesito volver. Calma, calma no pienses tanto mujer.

Sevilla, esto no se parece a Sevilla. Encima no paran de mirarme, pensaba que el vestido verde me quedaba bonito. No entiendo nada, me estoy volviendo loca. Estoy loca. Sí decidido y sin marcha atrás. Estoy en un mundo perdido sola y completamente loca."

Cruce de historias



Dadas sus circunstancias Don Juan Tenorio se ve obligado a partir hacia Nueva España dónde es acogido por el virrey.

- ¿Qué le trae a vuestra merced por tan humildes tierras?

- Una boda, mi señor.

- ¿Qué boda?

- La suya con Mariana Enríquez, mi señor.

- No sabia que fuera de tanta importancia, la verdad.

- Me gustaría conocer a vuestra señoría.

Mariana estaba sentada en un sillón del comedor, escribiendo una carta a su querido padre cuando entró Don Juan y se arrodilló a sus pies. Mariana se asustó y dejó de escribir. Miró al hombre que tenía a sus pies un poco extrañada y desconfiada, aunque su mirada no le transmitía miedo.

- Don Juan Tenorio a sus pies, bella dama.

- ¿Perdón? – Mariana desconfiaba.

- ¿Cómo no habré visto ojos tan bellos en mi vida? En mis sueños… Soñé con sus ojos mi señora.

- Le pido a permiso a vuestra merced para retirarme, tengo muchos quehaceres.

Mariana salió del comedor, un poco agobiada. Las palabras de Don Juan Tenorio la habían hecho sentir extraña y a la vez deseada.

Don Juan, por otra parte, no pensaba rendirse tan fácilmente, había tenido su primera toma de contacto con ella, ahora tocaba gozarla.

- ¿Conoce usted a mi hermana? – Rodrigo entró en el comedor.

- De agora.

- Sepa vuestra merced que esta enamorada del indo Miguel.

- Quedo avisado, gracias.

Por la noche, Don Juan consiguió robar la fragancia de Miguel junto a su ropa y entró en la habitación de Mariana.

- ¿Quién llama a mi puerta? ¿Eres tú, Miguel?

- Sí princesa – Don Juan se metió entre las sabanas de Mariana.

- Voy a ser tu esposo.

- ¿Quién lo ha tratado?

- Mi dicha.

- ¿Y quién nos casará?

- Tus ojos.

- ¿Con qué poder?

- Con el de la vista.

- Soy… tuy…

- ¡¡Alto!! Sal de la cama de Mariana, maldito.

Miguel apareció por la puerta justo a tiempo.

- ¡Oh Dios mío! Sois Don Juan Tenorio. Asco deberíais daros de tener fama de burlador – Mariana se dirigió a Miguel – Miguel no sabía nada, si me hubiera dado cuenta.

- Lo sé.

- Voy a darte muerte y a quedarme con ella Miguel.

- Has fracasado.

- Qué mal conoces al burlador de Sevilla.

El abecedario de la Novela


A – Amor

B – Boda

C – Chichén

D – Deseo

E – Enfermedad

F – Fragancias

G – Gozo

H – Hernán Cortés

I – Inquisición

J – Jerarquía

L – Leyendas

M – Mariposas

N – Nuevo Mundo

O – Obligación

P – Poder

Q – Querer

R – Rey

S – Severidad

T – Traición

U – Único

V – Vestigios

Y – Yucatán

Z – FeliZ

carta de Mariana a su madre...


Mamá, gracias por quien soy, gracias por todas las cosas que no soy.
Perdona por las cosas no dichas por el tiempo que olvidé
mamá, recuerdo que toda mi vida me mostraste tu amor, tu sacrificio.
Piensa en esos jóvenes y primeros días cómo he cambiado a lo largo del camino, a lo largo del camino y sé que creíste y sé que tuviste sueños y lamento que me haya tomado todo este tiempo ver Que estoy donde estoy, por tu confianza y te extraño, si, te extraño Mamá, perdona las veces que lloraste, perdona por no hacerlas buenas todas las tormentas que haya podido causar y que me haya equivocado, seca tus ojos, seca tus ojos Mamá, espero que esto te haga sonreír espero que estés feliz con mi vida. En paz con cada decisión que tomo, cómo he cambiado a lo largo del camino, a lo largo del camino y sé que creíste en todos mis sueños y te lo debo todo a ti, Mamá.

Llenando lagunas


Como si hubiera sido el mismo Luis el que desde la distancia hubiera dado el visto bueno, Mariana se apresuró a abrir el lacre y a sacar de su sobre el papel. Comenzó a leerlo con avidez, con los ojos abiertos y brillantes, pero de pronto la luz se apagó en ellos y la carta cayó de sus manos. Se quedó quieta mirando al vacío sin responder a las llamadas de Beatriz.

- Mariana hija, ¿qué te pasa? – Beatriz apoyó su mano unto al hombro de Mariana – respóndeme.

Mariana se giró para mirar a Beatriz que se quedó parada, inmóvil bajo la mirada perdida y a la vez desolada de Mariana.

- Mamá ha muerto – dijo Mariana con un cierto tono de frialdad.

- Oh Dios mío… no puede ser… Ana

Mariana salió corriendo de la habitación, llorando. Se dejó caer encima de la cama y agarró con fuerza su cojín.

Beatriz llegó minutos más tardes, abrió despacio la puerta de la habitación. Dejándose caer abatida por el dolor solo de pensar que había perdido una amiga, una hermana. Tuvo fuerzas para acariciar suavemente el sedoso pelo de Mariana, tal y como lo hacia su madre.

- La echo tanto de menos, Beatriz…

- Yo también hija.

- Sé que has hecho lo posible para parecerte a mi madre y te lo agradezco muchísimo.

- Eres igual que tu madre, la misma dulzura que le invadía el cuerpo a ella, ahora te lo invade a ti sin más.

- Quería pedirte un favor.

- Lo que quieras.

- No digas que me parezco a ella… quisiera olvidarla.

La mano de Beatriz se alzó con la suficiente fuerza e ira como para asustar a Mariana. La bofetada resonó por toda la habitación.

Mariana, por acto reflejo se llevó la mano a la mejilla para aliviar el dolor.

- Nunca digas esto, ni sola ni en presencia de nadie. Lo que acabas de decir me duele hasta mi, que aunque me duela en alma decirlo no tengo a mi hijo. Una madre lo da todo por sus hijos, una madre es paciencia, una madre es coraje, una madre es amor. Lo mejor que te pueden llegar a decir es que te pareces a tu madre.

Mariana seguía de pie, frotándose la mejilla. No hablaba. Beatriz se empezó a sentir mal al haber pegado al único ser querido que le quedaba con vida.

- Vete… - ordenó Mariana.

- Mariana…

- ¡He dicho que te vayas! – Mariana parecía enfedada, se dirigió a la ventana que habia en su habitación.

Cuando Beatriz estuvo a punto de pasar por la puerta la voz de Mariana se dejó entreoír:

- Gracias por abrirme los ojos.

- Gracias a ti, por volver a sentirme madre otra vez.

Cuando Beatriz salió, Mariana se asomó a la ventana contemplando el paisaje. Hacía un día espléndido, no entendía como podía hacer un día tan precioso con lo que ella estaba sufriendo ahora mismo. Se quedó pensativa mirando el horizonte.

Final Múltiple II

Final Múltiple II





Miguel se encontraba al lado de las escaleras dónde había quedado con Mariana.

Ella no aparecía por ninguna parte.

Mariana se encontraba en su dormitorio pensando y recordando como había

cambiado desde su llegada al Nuevo Mundo.

“ Madre, ¿Crees que debo escapar con Miguel? ¿Qué debo aceptar mi matrimonio?

No sé qué hacer, madre.”

Hacía media hora que Miguel se había quedado sin uñas, que le temblaban las

piernas. Mariana se encontraba en lo alto de las escaleras, tenía los ojos rojos,

había llorado.

- ¿Qué pasa, mi princesa? - Miguel agarró la mano de Mariana con fuerza, para

ayudarla a bajar las escaleras.

Mariana se tapaba el rostro avergonzada, alargó su brazo y le dio una carta a

Miguel.

- No puedo - ella salió corriendo de la sala.

Miguel no reaccionó, se limitó a abrir el sobre y leer la carta:

Querido Miguel...

Desde el primer día que te conocí, creció en mi interior la llama del amor, un

amor nuevo y prohibido.

Las mejores lunas sabor a miel, tus manos traviesas nunca se olvidan, tu boca

impaciente sobre mi piel.

Siento dentro que se acaban mis días, más pecados no puedo cometer.

Mirando al cielo, lejos tus besos. Juro que te echaré de menos.

Me has enseñado a querer y a ser mejor persona. Pero no puedo ir en contra de

mi familia ni de mi misma.

Voy a marcharme con Fray Lorenzo, le ayudaré con sus investigaciones.

Quiero que sepas que eres el amor de mi vida.

Nada será como antes... Sin ti...

No pienses que voy aprender a vivir sin ti.

Siempre tuya,

Mariana.


- No... Mariana... tu no... - Miguel soltó la carta y empezó a llorar.

- No te quedes con los brazos cruzados, ve a por ella. - Luis estaba apoyado en l

la puerta contemplando la escena.

- No sé dónde esta.

- ¿Seguro?


Miguel cabalgó a Grindo, su más fiel caballo, hasta dónde estaba Mariana.

Mariana se encontraba arrodillada contemplando las mariposas por última vez.

- Si tu no estás aquí... ¿Qué diablos hago amándote?

- ¿Miguel? - Mariana se levantó y se acercó, lloraban mirándose a los ojos.

- Sht... escúchame – Miguel acarició a Mariana- quédate que puede que no vuelva

a sonreír, quédate conmigo y me orientas, antes de que suene a despedida.

Piensa que es la única vida que podemos compartir. No quiero andar así, latiendo

un corazón sin dueño. Derramaré mis sueños, si no te tengo

- Es lo más hermoso que me han dicho nunca...

Miguel besó a Mariana, le acarició la espalda desabrochándole el precioso vestido

azul.

- Ámame para siempre princesa.

- Llevo tu corazón, lo llevo en mi corazón.

domingo, 27 de marzo de 2011

Mi querido diario Mariana

Envuelta en mis pensamientos

Querido diario,

Hace días que Rodrigo me está buscando, quiere un enfrentamiento conmigo pero no lo va a conseguir.

Hoy, me he quedado embobado mirando a Miguel en la cena y he recordado el día en que nos conocimos por primera vez. Ya sé que no hace tanto pero me gusta recordar cómo me tocó el vientre.

Me ha dicho de encontrarnos mañana e ir a un sitio que me gustará mucho, la verdad es que estoy bastante intrigada.

Beatriz está un poco rara últimamente. La noto fría y triste, supongo que en ciertos momentos debe recordar a Rafael y a Alfonso.

La verdad es que pienso bastante en ellos, sobretodo en Alfonso, sé que le hubiera gustado mucho éste sitio.

Tengo que hablar con Beatriz y contarle mi plan para mañana, necesito que me cubra.

Espero que todo salga bien, me lo merezco.

Mi querido diario Mariana


Envuelta en mis memorias.


Querido diario,

Hoy quería dedicar ésta página a mi madre. Me preocupa no recibir noticias de ella, ni de ella ni de papá.

Me preocupa que los dolores de cabeza hayan acabado con ella.

Me acuerdo el día en que nos despedimos, me fijé en sus ojos rojos y llenos de lágrimas. La imagen me rompió el corazón.

Cuando me voy a dormir la echo de menos, solo un poco o eso me hago creer a mi misma.

Ojalá pudiera verla, aunque sé que eso es casi imposible. Espero, tan solo espero que esté orgullosa de lo que estoy haciendo aquí, y que alguna vez se dé cuenta del hijo que tiene. Aunque eso creo que ya lo sabe.

Te quiero mamá.

jueves, 24 de marzo de 2011

Final Multiple I

Rodrigo estaba realmente furioso, se le marcaban cada vez más las venas en el cuello. Luis no decía nada, se había quedado estupefacto delante la atenta mirada de su hermana.

- ¡No voy a permitir que seas feliz, sin mi no! – Rodrigo había dado un golpe seco en la mesa.

- Rodrigo, basta de mandar. No soy una cría, nunca he sido tuya y me merezco ser feliz – Mariana se dirigió a la puerta donde la esperaban Miguel y Beatriz.

Rodrigo se dirigió hasta la puerta, contempló durante pocos segundos el carruaje que marcaría el fin de su historia con Mariana y tenia que impedirlo.

Se acercó a Mariana, la cogió del brazo y la besó. Fue un beso obligado, Rodrigo la tenia cogida por los brazos y Mariana no podía hacer nada. Cuando Miguel lo vio, se acercó a Rodrigo, lo separó de Mariana. Acto seguido Miguel levantó el brazo y pegó un puñetazo a Rodrigo rompiéndole la nariz. El golpe había dolido en la moral de Rodrigo que se sacó un cuchillo, cogió carrerilla y…

Beatriz yacía en el suelo con la marca del cuchillo en el estomago, le costaba respirar. Había salvado la vida a Miguel y Mariana.

Mariana se tiró al suelo, justo al lado de Beatriz. La intentó levantar, apoyó su cabeza en sus brazos apretándola con fuerza y lloró.

- Beatriz, tu no… por favor no me hagas esto…

- Mariana… yo… siempre serás mi hija….

- ¡NO! Por favor Beatriz, no me dejes… te quiero. Te necesito.

El cuerpo de Beatriz dejó de escuchar los últimos suspiros de Mariana, dejo de respirar la última gota de oxigeno que le quedaba.

Mariana se giró a mirar a Rodrigo y a Miguel. Cogió el cuchillo y con toda su ira se lo clavó a su hermano, haciéndole el mayor daño posible.

- Eres el ser más asqueroso que conozco.

Ésas serian las últimas palabras que Rodrigo oiría de cualquier persona humana, sabia que le esperaba un infierno.

Miguel se quedó de pie sin saber qué decir. Miraba a Mariana sin decir nada hasta que ella se acercó, le acarició un mechón de pelo y le dijo:

- Miguel, soy un monstruo y Beatriz está muerta… - Mariana soltaba cada palabra llorando y aforrándose fuerte a Miguel.

- No te preocupes de eso ahora, pequeña. Estamos juntos en estos.

Miguel se dejó caer al suelo, aguantando el cuerpo de Mariana que no quería afrontar la realidad, de momento lo único que quería era seguir abrazada al amor de su vida.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Si mi libro fuera

Justificar a ambos lados

Si mi libro fuera un sabor, sería un sabor exótico porque el libro habla de que en el Nuevo Mundo hay una fusión de sabores y creo que son exóticos.

Si mi libro fuera un color sería el verde como una selva, porque el paisaje que describe Mariana estando en el Nuevo Mundo deja imaginar que es un paisaje con mucha vegetación.

Si mi libro fuera una canción sería Bárbaros de la Pocahontas, porque es la parte de la película donde aparece el odio hacia los indios. El mismo odio que tiene Rodrigo hacia Miguel.

Si mi libro fuera un olor sería a vainilla, porque es lo que cuenta Mariana en una escena de la novela.

Si mi libro fuera una película sería la Pocahontas porque explica la historia de amor entre una india y un hombre de piel blanca y sobre la colonización. Igual que en el país de las mariposas.

martes, 22 de marzo de 2011

Poema de Miguel

Desde mi cielo

Ahora que está todo en silencio
y que la cama me besa el corazón
Te quiero decir adiós,
por qué ha llegado la hora,
de que andéis el camino ya sin mí.

Hay tanto por lo que vivir,
No llores cielo,
y vuélvete a enamorar
Me gustaría volver a verte sonreír.

Pero mi vida yo nunca podré olvidarte
y sólo el viento sabe,
lo que has sufrido por amarme,
hay tantas cosas que nunca te dije en vida
que eres todo cuánto amo,
y ahora que ya no estoy junto a tí...
te cuidaré desde aquí.




El poema escrito por Miguel es de una canción que se llama Desde mi cielo de el

Mago de Oz.

Poemas



Poema de Mariana





Hoy desperté, te busqué,

Me hizo falta estar con él, Miguel.

Una caricia, un beso,

Solicitar el calor de su mano en mi ombligo.

Tener la valentía de robarle un beso.

Sueños… solo se queda en sueños…

Todo se me hiela al repetir su nombre…

Amor.. todo se lo llevo el viento…

Detrás de ti, me dejarás tu ausencia en mis brazos

Y ni tu sombra volverá

Se cae el cielo y me da igual

El cielo sigue siendo azul… y todo sigue igual

Diez años después




Mariana se encontraba sola bajo la luz tenue de las dos velas que estaban encendidas. Fuera hacia mucho frío.

Mariana se levantó un momento de la silla dónde hacía ya un par de horas que estaba escribiendo. Se dirigió hasta la puerta que daba al dormitorio central de la casa. Una vez allí se arrodilló hasta llegar a la altura de la cama, cogió un paño y lo introdujo lentamente en el cuenco de agua fría. Lo enjuagó hasta tres veces y se lo puso lentamente en la frente de Beatriz.

- Sé que te vas a poner buena…

La mano de Beatriz agarraba con fuerza la mano de Mariana, amarrándose a la vida.

Des de hacia muchos años Beatriz le había enseñado a Mariana a tocar el piano, la verdad era que lo hacía con mucha facilidad.

Mariana se acercó al piano de la habitación donde se encontraba Beatriz, se sentó y dejó que sus dedos se deslizaran lentamente por encima de las teclas que dejaban entre ver un contraste de color blanco y negro.

A Beatriz le relajaba mucho que Mariana tocara el piano para ella, hacia mucho tiempo que se habían quedado solas, el padre de Mariana murió dos años después de que ella volviera a España. No se habían visto más que un par de veces, el encuentro había sido tan frío que Mariana no volvió a verlo.

Des de que Mariana perdió al amor de su vida, nunca jamás se había vuelto a enamorar.

Meses más tarde de su llegada a España ella y Beatriz se dieron cuenta de que Mariana estaba embarazada. Embarazada de Miguel.

Al cabo de cinco meses, cuando Mariana estaba a punto de dar a luz, lo perdió a causa de una enfermedad. Fue un golpe muy duro para ella.

Y al cabo de diez años, se encontraban solas, una pequeña casa verdaderamente confortable donde la vida de Beatriz colgaba de un hilo acompañada por la luz de las dos velas encendidas, y las notas que tocaban los dedos de Mariana al piano.

Mi querido diario Mariana

En vuelta en mis palabras



He intentado ya tres veces explicarte de maneras muy diferentes el día que he pasado hoy.

Miguel me ha venido a buscar, me lo he encontrado junto a dos preciosos caballos. Me ha ayudado de una manera muy caballerosa a subirme encima.

Hemos ido a un lugar precioso, indescriptible.

Estaba todo lleno de mariposas, preciosas mariposas batían sus delicadas alas alrededor de nuestros cuerpos. Ha sido un momento muy mágico.

Notaba como Miguel me miraba, de una manera muy dulce. Hacía que me temblaran las piernas. Al tenerlo en frente la mente se me quedaba en blanco. No lo negaré pero al principio pensaba que lo que estaba haciendo era pecado y que estaría mal visto. Pero después cuando nos hemos empezado a besar todos los pecados se me han volado de la cabeza.

Durante un momento se me ha pasado por la cabeza Rodrigo y el asco que me da.

El hecho de odiar a una persona que crees que te ha querido, duele.

Y duele mucho, pero ¿sabes querido diario? Es inútil. Odiar es un sentimiento que se merecen pocas personas. Y precisamente Rodrigo no se merece ni eso. Una persona que lleva la misma sangre que yo, una persona con la que me he podido criar, pueda tener el sentimiento de odio. El sentimiento de odio y de asco… sé que lo que te estoy contando es muy fuerte, querido diario. Pero es odio lo que siento y sé que a veces tengo que canalizar éste odio para poder llegar al punto de ignorancia, el punto de ignorancia para que le duela a Rodrigo. Lo que intenta hacer Rodrigo conmigo es hacerme sentir pequeña, indefensa y débil.

Quiere hacerme sentir como una inútil. Y, a veces pienso que estoy desaprovechando tantos folios, tantas tintas para describir a un monstruo. Desaprovecho mis pensamientos pensando en él, cuando podría estar pensando en Miguel.

Dime querido diario, ¿qué puedo hacer? Tengo una persona constantemente a mi lado que piensa que no puedo hacer las cosas por mi misma, que me voy a estrellar contra el suelo cayendo de mis nubes de algodón.

Date cuenta querido diario, que he empezado hablando de amor, y acabo hablando de odio. Si ya lo dices que del amor al odio hay solo un paso.