
Dadas sus circunstancias Don Juan Tenorio se ve obligado a partir hacia Nueva España dónde es acogido por el virrey.
- ¿Qué le trae a vuestra merced por tan humildes tierras?
- Una boda, mi señor.
- ¿Qué boda?
- La suya con Mariana Enríquez, mi señor.
- No sabia que fuera de tanta importancia, la verdad.
- Me gustaría conocer a vuestra señoría.
Mariana estaba sentada en un sillón del comedor, escribiendo una carta a su querido padre cuando entró Don Juan y se arrodilló a sus pies. Mariana se asustó y dejó de escribir. Miró al hombre que tenía a sus pies un poco extrañada y desconfiada, aunque su mirada no le transmitía miedo.
- Don Juan Tenorio a sus pies, bella dama.
- ¿Perdón? – Mariana desconfiaba.
- ¿Cómo no habré visto ojos tan bellos en mi vida? En mis sueños… Soñé con sus ojos mi señora.
- Le pido a permiso a vuestra merced para retirarme, tengo muchos quehaceres.
Mariana salió del comedor, un poco agobiada. Las palabras de Don Juan Tenorio la habían hecho sentir extraña y a la vez deseada.
Don Juan, por otra parte, no pensaba rendirse tan fácilmente, había tenido su primera toma de contacto con ella, ahora tocaba gozarla.
- ¿Conoce usted a mi hermana? – Rodrigo entró en el comedor.
- De agora.
- Sepa vuestra merced que esta enamorada del indo Miguel.
- Quedo avisado, gracias.
Por la noche, Don Juan consiguió robar la fragancia de Miguel junto a su ropa y entró en la habitación de Mariana.
- ¿Quién llama a mi puerta? ¿Eres tú, Miguel?
- Sí princesa – Don Juan se metió entre las sabanas de Mariana.
- Voy a ser tu esposo.
- ¿Quién lo ha tratado?
- Mi dicha.
- ¿Y quién nos casará?
- Tus ojos.
- ¿Con qué poder?
- Con el de la vista.
- Soy… tuy…
- ¡¡Alto!! Sal de la cama de Mariana, maldito.
Miguel apareció por la puerta justo a tiempo.
- ¡Oh Dios mío! Sois Don Juan Tenorio. Asco deberíais daros de tener fama de burlador – Mariana se dirigió a Miguel – Miguel no sabía nada, si me hubiera dado cuenta.
- Lo sé.
- Voy a darte muerte y a quedarme con ella Miguel.
- Has fracasado.
- Qué mal conoces al burlador de Sevilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario