viernes, 1 de abril de 2011

Cruce de historias



Dadas sus circunstancias Don Juan Tenorio se ve obligado a partir hacia Nueva España dónde es acogido por el virrey.

- ¿Qué le trae a vuestra merced por tan humildes tierras?

- Una boda, mi señor.

- ¿Qué boda?

- La suya con Mariana Enríquez, mi señor.

- No sabia que fuera de tanta importancia, la verdad.

- Me gustaría conocer a vuestra señoría.

Mariana estaba sentada en un sillón del comedor, escribiendo una carta a su querido padre cuando entró Don Juan y se arrodilló a sus pies. Mariana se asustó y dejó de escribir. Miró al hombre que tenía a sus pies un poco extrañada y desconfiada, aunque su mirada no le transmitía miedo.

- Don Juan Tenorio a sus pies, bella dama.

- ¿Perdón? – Mariana desconfiaba.

- ¿Cómo no habré visto ojos tan bellos en mi vida? En mis sueños… Soñé con sus ojos mi señora.

- Le pido a permiso a vuestra merced para retirarme, tengo muchos quehaceres.

Mariana salió del comedor, un poco agobiada. Las palabras de Don Juan Tenorio la habían hecho sentir extraña y a la vez deseada.

Don Juan, por otra parte, no pensaba rendirse tan fácilmente, había tenido su primera toma de contacto con ella, ahora tocaba gozarla.

- ¿Conoce usted a mi hermana? – Rodrigo entró en el comedor.

- De agora.

- Sepa vuestra merced que esta enamorada del indo Miguel.

- Quedo avisado, gracias.

Por la noche, Don Juan consiguió robar la fragancia de Miguel junto a su ropa y entró en la habitación de Mariana.

- ¿Quién llama a mi puerta? ¿Eres tú, Miguel?

- Sí princesa – Don Juan se metió entre las sabanas de Mariana.

- Voy a ser tu esposo.

- ¿Quién lo ha tratado?

- Mi dicha.

- ¿Y quién nos casará?

- Tus ojos.

- ¿Con qué poder?

- Con el de la vista.

- Soy… tuy…

- ¡¡Alto!! Sal de la cama de Mariana, maldito.

Miguel apareció por la puerta justo a tiempo.

- ¡Oh Dios mío! Sois Don Juan Tenorio. Asco deberíais daros de tener fama de burlador – Mariana se dirigió a Miguel – Miguel no sabía nada, si me hubiera dado cuenta.

- Lo sé.

- Voy a darte muerte y a quedarme con ella Miguel.

- Has fracasado.

- Qué mal conoces al burlador de Sevilla.

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