domingo, 27 de marzo de 2011

Mi querido diario Mariana

Envuelta en mis pensamientos

Querido diario,

Hace días que Rodrigo me está buscando, quiere un enfrentamiento conmigo pero no lo va a conseguir.

Hoy, me he quedado embobado mirando a Miguel en la cena y he recordado el día en que nos conocimos por primera vez. Ya sé que no hace tanto pero me gusta recordar cómo me tocó el vientre.

Me ha dicho de encontrarnos mañana e ir a un sitio que me gustará mucho, la verdad es que estoy bastante intrigada.

Beatriz está un poco rara últimamente. La noto fría y triste, supongo que en ciertos momentos debe recordar a Rafael y a Alfonso.

La verdad es que pienso bastante en ellos, sobretodo en Alfonso, sé que le hubiera gustado mucho éste sitio.

Tengo que hablar con Beatriz y contarle mi plan para mañana, necesito que me cubra.

Espero que todo salga bien, me lo merezco.

Mi querido diario Mariana


Envuelta en mis memorias.


Querido diario,

Hoy quería dedicar ésta página a mi madre. Me preocupa no recibir noticias de ella, ni de ella ni de papá.

Me preocupa que los dolores de cabeza hayan acabado con ella.

Me acuerdo el día en que nos despedimos, me fijé en sus ojos rojos y llenos de lágrimas. La imagen me rompió el corazón.

Cuando me voy a dormir la echo de menos, solo un poco o eso me hago creer a mi misma.

Ojalá pudiera verla, aunque sé que eso es casi imposible. Espero, tan solo espero que esté orgullosa de lo que estoy haciendo aquí, y que alguna vez se dé cuenta del hijo que tiene. Aunque eso creo que ya lo sabe.

Te quiero mamá.

jueves, 24 de marzo de 2011

Final Multiple I

Rodrigo estaba realmente furioso, se le marcaban cada vez más las venas en el cuello. Luis no decía nada, se había quedado estupefacto delante la atenta mirada de su hermana.

- ¡No voy a permitir que seas feliz, sin mi no! – Rodrigo había dado un golpe seco en la mesa.

- Rodrigo, basta de mandar. No soy una cría, nunca he sido tuya y me merezco ser feliz – Mariana se dirigió a la puerta donde la esperaban Miguel y Beatriz.

Rodrigo se dirigió hasta la puerta, contempló durante pocos segundos el carruaje que marcaría el fin de su historia con Mariana y tenia que impedirlo.

Se acercó a Mariana, la cogió del brazo y la besó. Fue un beso obligado, Rodrigo la tenia cogida por los brazos y Mariana no podía hacer nada. Cuando Miguel lo vio, se acercó a Rodrigo, lo separó de Mariana. Acto seguido Miguel levantó el brazo y pegó un puñetazo a Rodrigo rompiéndole la nariz. El golpe había dolido en la moral de Rodrigo que se sacó un cuchillo, cogió carrerilla y…

Beatriz yacía en el suelo con la marca del cuchillo en el estomago, le costaba respirar. Había salvado la vida a Miguel y Mariana.

Mariana se tiró al suelo, justo al lado de Beatriz. La intentó levantar, apoyó su cabeza en sus brazos apretándola con fuerza y lloró.

- Beatriz, tu no… por favor no me hagas esto…

- Mariana… yo… siempre serás mi hija….

- ¡NO! Por favor Beatriz, no me dejes… te quiero. Te necesito.

El cuerpo de Beatriz dejó de escuchar los últimos suspiros de Mariana, dejo de respirar la última gota de oxigeno que le quedaba.

Mariana se giró a mirar a Rodrigo y a Miguel. Cogió el cuchillo y con toda su ira se lo clavó a su hermano, haciéndole el mayor daño posible.

- Eres el ser más asqueroso que conozco.

Ésas serian las últimas palabras que Rodrigo oiría de cualquier persona humana, sabia que le esperaba un infierno.

Miguel se quedó de pie sin saber qué decir. Miraba a Mariana sin decir nada hasta que ella se acercó, le acarició un mechón de pelo y le dijo:

- Miguel, soy un monstruo y Beatriz está muerta… - Mariana soltaba cada palabra llorando y aforrándose fuerte a Miguel.

- No te preocupes de eso ahora, pequeña. Estamos juntos en estos.

Miguel se dejó caer al suelo, aguantando el cuerpo de Mariana que no quería afrontar la realidad, de momento lo único que quería era seguir abrazada al amor de su vida.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Si mi libro fuera

Justificar a ambos lados

Si mi libro fuera un sabor, sería un sabor exótico porque el libro habla de que en el Nuevo Mundo hay una fusión de sabores y creo que son exóticos.

Si mi libro fuera un color sería el verde como una selva, porque el paisaje que describe Mariana estando en el Nuevo Mundo deja imaginar que es un paisaje con mucha vegetación.

Si mi libro fuera una canción sería Bárbaros de la Pocahontas, porque es la parte de la película donde aparece el odio hacia los indios. El mismo odio que tiene Rodrigo hacia Miguel.

Si mi libro fuera un olor sería a vainilla, porque es lo que cuenta Mariana en una escena de la novela.

Si mi libro fuera una película sería la Pocahontas porque explica la historia de amor entre una india y un hombre de piel blanca y sobre la colonización. Igual que en el país de las mariposas.

martes, 22 de marzo de 2011

Poema de Miguel

Desde mi cielo

Ahora que está todo en silencio
y que la cama me besa el corazón
Te quiero decir adiós,
por qué ha llegado la hora,
de que andéis el camino ya sin mí.

Hay tanto por lo que vivir,
No llores cielo,
y vuélvete a enamorar
Me gustaría volver a verte sonreír.

Pero mi vida yo nunca podré olvidarte
y sólo el viento sabe,
lo que has sufrido por amarme,
hay tantas cosas que nunca te dije en vida
que eres todo cuánto amo,
y ahora que ya no estoy junto a tí...
te cuidaré desde aquí.




El poema escrito por Miguel es de una canción que se llama Desde mi cielo de el

Mago de Oz.

Poemas



Poema de Mariana





Hoy desperté, te busqué,

Me hizo falta estar con él, Miguel.

Una caricia, un beso,

Solicitar el calor de su mano en mi ombligo.

Tener la valentía de robarle un beso.

Sueños… solo se queda en sueños…

Todo se me hiela al repetir su nombre…

Amor.. todo se lo llevo el viento…

Detrás de ti, me dejarás tu ausencia en mis brazos

Y ni tu sombra volverá

Se cae el cielo y me da igual

El cielo sigue siendo azul… y todo sigue igual

Diez años después




Mariana se encontraba sola bajo la luz tenue de las dos velas que estaban encendidas. Fuera hacia mucho frío.

Mariana se levantó un momento de la silla dónde hacía ya un par de horas que estaba escribiendo. Se dirigió hasta la puerta que daba al dormitorio central de la casa. Una vez allí se arrodilló hasta llegar a la altura de la cama, cogió un paño y lo introdujo lentamente en el cuenco de agua fría. Lo enjuagó hasta tres veces y se lo puso lentamente en la frente de Beatriz.

- Sé que te vas a poner buena…

La mano de Beatriz agarraba con fuerza la mano de Mariana, amarrándose a la vida.

Des de hacia muchos años Beatriz le había enseñado a Mariana a tocar el piano, la verdad era que lo hacía con mucha facilidad.

Mariana se acercó al piano de la habitación donde se encontraba Beatriz, se sentó y dejó que sus dedos se deslizaran lentamente por encima de las teclas que dejaban entre ver un contraste de color blanco y negro.

A Beatriz le relajaba mucho que Mariana tocara el piano para ella, hacia mucho tiempo que se habían quedado solas, el padre de Mariana murió dos años después de que ella volviera a España. No se habían visto más que un par de veces, el encuentro había sido tan frío que Mariana no volvió a verlo.

Des de que Mariana perdió al amor de su vida, nunca jamás se había vuelto a enamorar.

Meses más tarde de su llegada a España ella y Beatriz se dieron cuenta de que Mariana estaba embarazada. Embarazada de Miguel.

Al cabo de cinco meses, cuando Mariana estaba a punto de dar a luz, lo perdió a causa de una enfermedad. Fue un golpe muy duro para ella.

Y al cabo de diez años, se encontraban solas, una pequeña casa verdaderamente confortable donde la vida de Beatriz colgaba de un hilo acompañada por la luz de las dos velas encendidas, y las notas que tocaban los dedos de Mariana al piano.

Mi querido diario Mariana

En vuelta en mis palabras



He intentado ya tres veces explicarte de maneras muy diferentes el día que he pasado hoy.

Miguel me ha venido a buscar, me lo he encontrado junto a dos preciosos caballos. Me ha ayudado de una manera muy caballerosa a subirme encima.

Hemos ido a un lugar precioso, indescriptible.

Estaba todo lleno de mariposas, preciosas mariposas batían sus delicadas alas alrededor de nuestros cuerpos. Ha sido un momento muy mágico.

Notaba como Miguel me miraba, de una manera muy dulce. Hacía que me temblaran las piernas. Al tenerlo en frente la mente se me quedaba en blanco. No lo negaré pero al principio pensaba que lo que estaba haciendo era pecado y que estaría mal visto. Pero después cuando nos hemos empezado a besar todos los pecados se me han volado de la cabeza.

Durante un momento se me ha pasado por la cabeza Rodrigo y el asco que me da.

El hecho de odiar a una persona que crees que te ha querido, duele.

Y duele mucho, pero ¿sabes querido diario? Es inútil. Odiar es un sentimiento que se merecen pocas personas. Y precisamente Rodrigo no se merece ni eso. Una persona que lleva la misma sangre que yo, una persona con la que me he podido criar, pueda tener el sentimiento de odio. El sentimiento de odio y de asco… sé que lo que te estoy contando es muy fuerte, querido diario. Pero es odio lo que siento y sé que a veces tengo que canalizar éste odio para poder llegar al punto de ignorancia, el punto de ignorancia para que le duela a Rodrigo. Lo que intenta hacer Rodrigo conmigo es hacerme sentir pequeña, indefensa y débil.

Quiere hacerme sentir como una inútil. Y, a veces pienso que estoy desaprovechando tantos folios, tantas tintas para describir a un monstruo. Desaprovecho mis pensamientos pensando en él, cuando podría estar pensando en Miguel.

Dime querido diario, ¿qué puedo hacer? Tengo una persona constantemente a mi lado que piensa que no puedo hacer las cosas por mi misma, que me voy a estrellar contra el suelo cayendo de mis nubes de algodón.

Date cuenta querido diario, que he empezado hablando de amor, y acabo hablando de odio. Si ya lo dices que del amor al odio hay solo un paso.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Sueño de Mariana


Estoy delante de un gran templo maya, voy descalza y el suelo está mojado. Noto como mis pies están resbaladizos, resbalan por encima de cada peldaño de templo que intento subir.

No puedo. Alguien me estira del vestido para que baje los dos peldaños que he conseguido subir.

- Ven aquí, hoy vas a ser mía, para siempre- la mano fría de Rodrigo me ha alcanzado y no me deja ir.

- Suéltame Rodrigo, no se que haces aquí.

- Tu subconsciente hace que aparezca en tus sueños, el único momento en el que tu mente puede pensar tranquilamente y aparezco yo.

Rodrigo me sonríe mientras que me abraza con fuerza, intenta besarme pero le aparto. No se qué me pasa que no tengo fuerzas. Rodrigo me rompe el vestido, descubriéndose en mi parte del hombro.

A lo lejos, veo que una sombra se hace visible entre los árboles.

Es Miguel. Es tu sueño, puedes cambiarlo, solo concéntrate y piensa dónde y con quién quieres estar. Le oigo.

Es como hacer un paso en el tiempo, ya no me encuentro con Rodrigo. Estoy en un pequeño jardín verde y precioso. El jardín está lleno de flores de todos los colores imaginables, haciendo un contraste parecido al del arco iris. En el centro se encuentra una enorme fuente, donde el agua corre como si estuviera en libertad.

Miguel esta ahí. No aparta mi ojos de mi, me gusta.

- Mírate, estas preciosa, realmente preciosa.

Aparto la vista un poco incomoda, contemplando mi vestido que ya no está destrozado, Miguel me ofrece asiento.

- ¿Qué te pasa? – me pregunta mientras me aparta un mechón de pelo.

- Miguel, Lo sé bien, no seré jamás una esposa más o una buena hija. Ya temí no saber cumplir su plan donde voy llevo la inquietud si yo misma soy, mis mayores sufrirán ¿Quién es la chica que veo aquí tras de mí? Guarda el mal reflejo de alguien que no soy ¿Qué tengo que intentar? ¿Cuánto habrá que ocultar? Es la imagen que alguien vio, no es la realidad ¿Cuándo más reflejo yo toda la verdad?

- Sabes, lo que yo veo es a una chica fuerte y valiente, que hace caso primero a su corazón. Sé que tu corazón y el mío laten entrelazados. No hagas lo que siempre esperan los demás.

- Lo sé… yo… te amo. Aunque sea un solo sueño.

- Esto...¿ te parece un sueño ?

Miguel se acerca a mi, despacio, conozco demasiado bien. Me besa. Es un beso de ensueño, una fusión de sabores, de colores. Una fusión dónde necesito morder sus labios para creerme su dulzura. Tan perfectos como efímeros, delicados como plumas que me atrapan.

- Piénsalo, no es solo un sueño.

Miguel me acaricia la mejilla y de su mano se le escapa un colgante, un colgante con una pequeña mariposa de color azul eléctrico.

- Si no te conociera, si no fuera por tu amor no sabría el corazón lo hermoso que es vivir, si no te tuviera no sabría como al fin he logrado hallar en ti lo que faltaba en mi. En tu mirar, no llores más. Es por ti que siento que moriría la ilusión para siempre si no te conociera.

- No quiero despertar.

- No hace falta que lo hagas, cuándo despiertes, todo seguirá igual sobretodo mi amor por ti.

Nos volvemos a besar y despierto entre nubes de algodón, con los labios acaramelados de los besos de Miguel.

Mil palabras una imagen

miércoles, 2 de marzo de 2011

Retos (V)


Tablas de las leyes de Murphy

Nada se va para siempre

Beatriz estaba sentada en el borde de la cama , no podía dormir. Esa noche había soñado con su hijo y con su marido, otra vez.

Se puso cómoda para ver si podía conciliar el sueño de nuevo. Una luz se hizo visible en medio de la habitación.

- Hola mami.

Beatriz se sobresaltó al ver que al lado de su cama se encontraba su hijo con tan solo cinco años.

- Oh dios mío, ¡Alfonso!

- Hola mami.

Beatriz se frotó los ojos, no se creía lo que le estaba pasando, su hijo de tan solo cinco años estaba allí con ella como por arte de mágia. Beatriz no se pudo contener las lágrimas, después de todo lo que había sufrido cogió a su bebé en brazos y lo abrazó con todas sus fuerzas.

- No llores mami, nada se va para siempre, ya lo sabes. Papá y yo te hemos visto mucho llorar y un señor de ahí arriba me ha dejado bajar, pero solo un momento.

- No hijo, por favor no me dejes sola.

- Mami, tu eres fuerte y guapa, podrás salir adelante sin nosotros, por favor inténtalo.

Se abrazaron por última vez, Beatriz lo besó y lo abrazó tantas veces como pudo.

- Te quiero mucho Alfonso.

- Yo también a ti mamá.

Y desapareció como por arte de magia, el niño que tanto quería Beatriz se fue, dejando un sabor dulce y triste en la habitación.

- Nada se va para siempre – susurró Beatriz y despertó.

Retos (IV)

Tabla estaciones

¿Recuerdas…?

Miguel se sentó en la fuente, era de noche y una pequeña brisa fresca hacia que el ambiente fuera agradable.

Unos metros más atrás estaba Mariana apoyada en una pared mirando las estrellas.

- ¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? – Mariana se dirigió a Miguel que se sobresaltó, sin ni siquiera mirarle a los ojos.

- Lo recuerdo querida.

- ¿Recuerdas la primera vez que me tocaste?

- Lo recuerdo, estabas inconsciente, enferma, estirada en la cama y te roce la tripa con mucho cuidado.

Mariana se acercó hasta donde estaba Miguel.

- ¿Recuerdas la primera vez que me viste?

- Bajaste de un barco, preciosa y deslumbrante.

- ¿Recuerdas la primera vez que me sonreíste?

- Te hiciste la estrecha conmigo.

- ¿Recuerdas la primera vez que nos besamos?

- No, nunca nos besamos.

Mariana se acercó hasta ponerse justo a dos centímetros de Miguel, se podian escuchar los latidos del corazón de ambos.

Se besaron apasionadamente.

-¿Recuerdas la primera vez que nos besamos?
- Perfectamente.


En ese momento empezó a llover, sus caras mojadas se acercaron más hasta fundirse en un perfecto beso apasionado debajo la lluvia.

Retos(III)


Tabla de momentos

* Debilidad

Miguel empezaba a sentir más curiosidad por Mariana, cada día se pasaban horas encerrados en la habitación de ella y él le empezaba a explicar todo de historias hasta que ella se dormía.
Se había convertido en su debilidad.

Jamás había pensado que una chica de otro mundo, porque en el fondo para él Mariana era de otro mundo, le haría perder así la cabeza.

Se ponía nervioso cada vez que se veían, y se veían muy a menudo.

Sabía que Mariana era su debilidad porque no se podía enfadar con ella, era una debilidad tan fuerte que en cierta manera le daba un poco de miedo.

- Buenos días Miguel, veo que tus visitas son cada vez más contundentes, eso me gusta – Mariana estaba cada vez más animada – hoy he aprendido una nueva palabra.

- ¿Cuál?

- Debilidad. Cariño o preferencia exagerada por algo o alguien. – sonrió.

Miguel se quedó paralizado. Debilidad, la palabra que no dejaba de resonar en su mente acababa de salir de la boca de la chica más bella que había conocido.

Retos (II)


Tabla de estaciones

Oscuridad.

Mariana se despertó en medio de la oscuridad. Había soñado con su hermano Rodrigo.

La oscuridad de la noche le invadió el cuerpo, le hacía daño. Temía por su vida y aún no sabia por qué. Le volvió a invadir el momento de oscuridad total, empezó a temblar.

Intentó levantarse de la cama y ser fuerte durante diez segundos, tiempo suficiente para poder encender una vela y vencer la oscuridad.

Al levantarse notó como algo rodeaba sus tobillos y la hizo caer en el suelo dándose un golpe en la cabeza.

¿Cómo podía tener la oscuridad tanta fuerza?

No podía gritar, no podía hacer nada.

La escena que estaba viviendo en ese momento, le recordó a la de hace unos cuantos años cuándo Rodrigo se le abalanzó encima y notaba como su aliento se clavaba en su cuello.

Estuvo tanto tiempo pensando en Rodrigo que cuando se dio cuenta no notaba ningua presión en los tobillos.