Estoy delante de un gran templo maya, voy descalza y el suelo está mojado. Noto como mis pies están resbaladizos, resbalan por encima de cada peldaño de templo que intento subir. 
No puedo. Alguien me estira del vestido para que baje los dos peldaños que he conseguido subir.
- Ven aquí, hoy vas a ser mía, para siempre- la mano fría de Rodrigo me ha alcanzado y no me deja ir.
- Suéltame Rodrigo, no se que haces aquí.
- Tu subconsciente hace que aparezca en tus sueños, el único momento en el que tu mente puede pensar tranquilamente y aparezco yo.
Rodrigo me sonríe mientras que me abraza con fuerza, intenta besarme pero le aparto. No se qué me pasa que no tengo fuerzas. Rodrigo me rompe el vestido, descubriéndose en mi parte del hombro.
A lo lejos, veo que una sombra se hace visible entre los árboles.
Es Miguel. Es tu sueño, puedes cambiarlo, solo concéntrate y piensa dónde y con quién quieres estar. Le oigo.
Es como hacer un paso en el tiempo, ya no me encuentro con Rodrigo. Estoy en un pequeño jardín verde y precioso. El jardín está lleno de flores de todos los colores imaginables, haciendo un contraste parecido al del arco iris. En el centro se encuentra una enorme fuente, donde el agua corre como si estuviera en libertad. 
Miguel esta ahí. No aparta mi ojos de mi, me gusta.
- Mírate, estas preciosa, realmente preciosa.
Aparto la vista un poco incomoda, contemplando mi vestido que ya no está destrozado, Miguel me ofrece asiento.
- ¿Qué te pasa? – me pregunta mientras me aparta un mechón de pelo.
- Miguel, Lo sé bien, no seré jamás una esposa más o una buena hija. Ya temí no saber cumplir su plan donde voy llevo la inquietud si yo misma soy, mis mayores sufrirán ¿Quién es la chica que veo aquí tras de mí? Guarda el mal reflejo de alguien que no soy ¿Qué tengo que intentar? ¿Cuánto habrá que ocultar? Es la imagen que alguien vio, no es la realidad ¿Cuándo más reflejo yo toda la verdad?
- Sabes, lo que yo veo es a una chica fuerte y valiente, que hace caso primero a su corazón. Sé que tu corazón y el mío laten entrelazados. No hagas lo que siempre esperan los demás.
- Lo sé… yo… te amo. Aunque sea un solo sueño.
- Esto...¿ te parece un sueño ?
Miguel se acerca a mi, despacio, conozco demasiado bien. Me besa. Es un beso de ensueño, una fusión de sabores, de colores. Una fusión dónde necesito morder sus labios para creerme su dulzura. Tan perfectos como efímeros, delicados como plumas que me atrapan.
- Piénsalo, no es solo un sueño.
Mi
guel me acaricia la mejilla y de su mano se le escapa un colgante, un colgante con una pequeña mariposa de color azul eléctrico.
- Si no te conociera, si no fuera por tu amor no sabría el corazón lo hermoso que es vivir, si no te tuviera no sabría como al fin he logrado hallar en ti lo que faltaba en mi. En tu mirar, no llores más. Es por ti que siento que moriría la ilusión para siempre si no te conociera.
- No quiero despertar.
- No hace falta que lo hagas, cuándo despiertes, todo seguirá igual sobretodo mi amor por ti.
Nos volvemos a besar y despierto entre nubes de algodón, con los labios acaramelados de los besos de Miguel.
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