viernes, 1 de abril de 2011

Final Múltiple II

Final Múltiple II





Miguel se encontraba al lado de las escaleras dónde había quedado con Mariana.

Ella no aparecía por ninguna parte.

Mariana se encontraba en su dormitorio pensando y recordando como había

cambiado desde su llegada al Nuevo Mundo.

“ Madre, ¿Crees que debo escapar con Miguel? ¿Qué debo aceptar mi matrimonio?

No sé qué hacer, madre.”

Hacía media hora que Miguel se había quedado sin uñas, que le temblaban las

piernas. Mariana se encontraba en lo alto de las escaleras, tenía los ojos rojos,

había llorado.

- ¿Qué pasa, mi princesa? - Miguel agarró la mano de Mariana con fuerza, para

ayudarla a bajar las escaleras.

Mariana se tapaba el rostro avergonzada, alargó su brazo y le dio una carta a

Miguel.

- No puedo - ella salió corriendo de la sala.

Miguel no reaccionó, se limitó a abrir el sobre y leer la carta:

Querido Miguel...

Desde el primer día que te conocí, creció en mi interior la llama del amor, un

amor nuevo y prohibido.

Las mejores lunas sabor a miel, tus manos traviesas nunca se olvidan, tu boca

impaciente sobre mi piel.

Siento dentro que se acaban mis días, más pecados no puedo cometer.

Mirando al cielo, lejos tus besos. Juro que te echaré de menos.

Me has enseñado a querer y a ser mejor persona. Pero no puedo ir en contra de

mi familia ni de mi misma.

Voy a marcharme con Fray Lorenzo, le ayudaré con sus investigaciones.

Quiero que sepas que eres el amor de mi vida.

Nada será como antes... Sin ti...

No pienses que voy aprender a vivir sin ti.

Siempre tuya,

Mariana.


- No... Mariana... tu no... - Miguel soltó la carta y empezó a llorar.

- No te quedes con los brazos cruzados, ve a por ella. - Luis estaba apoyado en l

la puerta contemplando la escena.

- No sé dónde esta.

- ¿Seguro?


Miguel cabalgó a Grindo, su más fiel caballo, hasta dónde estaba Mariana.

Mariana se encontraba arrodillada contemplando las mariposas por última vez.

- Si tu no estás aquí... ¿Qué diablos hago amándote?

- ¿Miguel? - Mariana se levantó y se acercó, lloraban mirándose a los ojos.

- Sht... escúchame – Miguel acarició a Mariana- quédate que puede que no vuelva

a sonreír, quédate conmigo y me orientas, antes de que suene a despedida.

Piensa que es la única vida que podemos compartir. No quiero andar así, latiendo

un corazón sin dueño. Derramaré mis sueños, si no te tengo

- Es lo más hermoso que me han dicho nunca...

Miguel besó a Mariana, le acarició la espalda desabrochándole el precioso vestido

azul.

- Ámame para siempre princesa.

- Llevo tu corazón, lo llevo en mi corazón.

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